Son mis ojos en tu ventana de cristal
viendo cada gotas como llueve
Y viene la pureza que se hace caudal
sobre mis hojas, como una nieve leve.
Y tiembla mi alma toda
Hasta en el risco de agua cristalina
Puedo ver con claridad lo blanco de tu alma
y tú espíritu de sonrisa que ilumina.
Aveces el arroyo se puede secar...
pero sus piedras siguen ahí, tan pegada en la rivera
Y la tristeza con hojas para arrancar,
sobre una ventana ,empañada cada vez en la espera.
Y ya las ramas blancas nacieron
cautiva en las pupilas de cristal...
Cada verso, dicen lo que fueron,
Yo solo tengo tu ausencia real.
Marisol Pérez.
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